Sin pasto, sin resultados, sin promedios, sin local o visitante.
Con barro, con wing, con enganche, con fútbol, con mística.
En sinpasto nos gusta hablar del ascenso.
Lo demás, trivialidad.

viernes, 30 de julio de 2010

Merlo en Tacuarembó (última parte)

La final: Deportivo Merlo vs Nacional

El domingo se sabía que llegaba una buena cantidad de hinchas, unos en las combis fletadas al efecto y otros en autos. Todos nos encontramos a comer en una parrillita y antes de las 14 horas partimos hacia la cancha.
La sorpresa de los controles cuando nos vieron llegar fue mayúscula, y luego de unas consultas nos derivaron hacia la tribuna que estaba detrás del arco ubicada hacia la izquierda de las cabinas, pero haciéndonos ingresar por el lado opuesto y debiendo pasar por debajo de los hinchas de Tacuarembó y de Nacional que estaban en la tribuna. Con los bombos las banderas y alentando a Merlo hicimos nuestro ingreso a la cancha ante la mirada atónita de todos, y para gozo de los que estábamos ahí.
La tarde estaba muy fría y con un viento helado nos acomodamos en la tribuna colgando las banderas y los trapos. Cuando aún no había terminado el partido que se estaba disputando por el tercer puesto entre Danubio y Tacuarembó, comenzamos con el aliento y, aunque no cesó en toda la tarde, explotó cuando el primer equipo del Deportivo Merlo pisó el campo de juego, con papelitos bengalas de humo y pirotecnia recibimos al equipo como si fuera local. Sorprendió a esta altura el escaso aliento de los hinchas del Bolso, por no decir nulo. Recordemos que Merlo debía enfrentar a Nacional quien el día viernes, en el partido que se disputó luego de terminar el de Merlo, se había impuesto por 3 a 1 a Danubio.
En un momento unos 6 gurises hinchas de Peñarol, vinieron a alentar a Merlo con nosotros y con los redoblantes nos dieron su apoyo.




Aliento y color charro desde los tablones (click para agrandar)

Final, fiesta y gloria

El partido era muy difícil de jugar, no por lo que estaba en juego, sino por el estado del campo: muy blando y con un día y medio de lluvias encima, más el partido por tercer puesto jugado antes de la final, conspiraron para no ver buen fútbol, no obstante se vió un partido parejo en donde no se pudieron sacar ventajas. Pero en el segundo tiempo apareció un Merlo superior a su rival que sin embargo no lo pudo plasmar en la red, por eso se llegó a la definición por penales. Que decir, no se vivía con nerviosismo, es que nuestros jugadores y cuerpo técnico nos tienen mal acostumbrados en darnos alegrías en los últimos tiempos, pero los que estamos en los tablones tenemos lo nuestro también, no se paró de alentar en todo el segundo tiempo, desplegando el Telón nuevamente a mitad de la segunda parte y no se lo levantó hasta luego de concluida la serie de penales y deliró cuando Pontiroli desvió el segundo penal de Cabrera y aumentó el aliento para el equipo, otra inmensa explosión cuando convierte el siguiente penal de Sequeiro, que se duplicó cuando el arquero de Nacional, Burián, la tiró afuera lejos del palo izquierdo de Pontiroli y ya fue locura y carnaval cuando el pibe Quinteros aseguró el tercer penal y solo hubo que esperar un poco más a que Goñi convierta el cuarto y Diego Ceballos asegurara la obtención del primer torneo internacional del charro en su primera experiencia en el exterior. Fue delirio, fue alegría y fue emoción por este logro tan importante para un Club que se forjó a fuerza de sacrificio. Una locura interminable para los que estábamos del lado de los tablones, separados solo por el alambrado con los héroes que estaban dentro de la cancha. Y todos prácticamente con la voz quebrada de la emoción gritando el clásico Dale Campeón!!

Un párrafo aparte para los uruguayos que sostienen que hay pruebas irrefutables de que Carlos Gardel es uruguayo porque nació en Tacuarembó, nosotros sostenemos que el Zorzal es argentino y a partir del domingo además es CHARRO:




El trofeo que descansará en las vitrinas del charro (click para agrandar)





Los héroes del Depor festejan de cara a sus hinchas (click para agrandar)



Por Néstor Charro

Merlo en Tacuarembó (1era parte)

El último domingo, el conjunto del Oeste del Gran Buenos Aires se alzó con la Copa Carlos Gardel, ganandole la final al histórico Nacional de Montevideo. Todo en tierras charruas. Todo vestido de gloria para el Depo. Néstor Rubén Suárez (quien estuvo presente en todo el cuadrangular) tuvo toda la onda y nos contó, desde su lugar de hincha, esta experiencia fabuloso con la que más de un seguidor de cualquier club de ascenso habrá soñado.
Estas son sus palabras.





El viaje:


Viernes 23 de julio de 2010 7.30 hs., paso por el puesto de diario de Carmelo al lado de la Estación Drago y me dice que tempranito hoy, le digo: Carmelo ya me voy para Uruguay a Tacuarembó me voy a traer la Copa Carlos Gardel con Deportivo Merlo, así que dame el Olé a ver que dice.

Así comenzó la travesía para cruzar el charco, aunque había empezado días atrás organizando con varios allegados de la Peña Leonel García, para ver como íbamos a viajar, pero en la noche del jueves quedé solo para la aventura, y mi espíritu pudo más y allá voy dije, si tengo que ir solo voy solo.
De esta manera emprendí mi viaje hacia el otro lado del Río de la Plata, aunque era cruzando el Uruguay, previamente Panamericana, Ramal Campana, Puente Zárate Brazo Largo y aquí la primer sorpresa. Al costado del camino antes de llegar al puente, un grupo de Gendarmes haciendo dedo, me detengo en el último que estaba esperando total voy solo alguien con quien conversar un rato y que el viaje sea más ameno, dije.
- Adonde vas maestro, le pregunté.
- A Concepción, me dice.
- Subí que voy hasta Colón, le digo.
Subió, saludos de rigor, y le digo tirá el asiento para atrás que te estás poniendo las rodillas en la pera casi, y fue carcajada mutua. Conversamos de dos ó tres huevadas, del frío si mal no recuerdo y de repente ve una figura que tengo en el portapapeles y me pregunta: ¿sos de Merlo vos? Y sí papá en realidad me estoy yendo a Uruguay que juega el Depo un cuadrangular en Tacuarembó. Ahí con una sonrisa y hasta con cierta timidez me dice: Yo jugaba en Cambaceres cuando les ganamos a ustedes la Promoción por el ascenso a la B Metropolitana en el 2005. Mi respuesta inmediata fue, a nooooo ….. te bajás acá mismo. Su cara de asombro lo decía todo, lo mantuve unos segundos eternos y le digo, es en broma che, pero que mal llevar a un tipo que me cagó el ascenso de mi equipo. Así seguimos charlando de fútbol, de otros temas, hasta que lo dejé en la entrada de Concepción y yo seguí viaje hasta Colón. Ah! Antes de que se baje le digo. ¿cómo te llamás vos? Charles Mengeón. Y si nomás no era otro que el zaguero central del Camba.
Previo espera de 2 horas en el paso fronterizo y luego de transitar unos 200 Km por la ruta provincial 26, (bastante deteriorada por cierto, y siendo bueno) y previa escala a sacar una foto en el cartel de Departamento de Tacuarembó con mi trapo preparado para la ocasión, arribé con unas horitas de anticipación al primer partido del Cuadrangular Internacional Carlos Gardel.


Los hinchas se juntan en la previa (click para agrandar)



Primer partido contra el dueño de casa: Deportivo Merlo vs Tacuarembó


Cuando llegué a la cancha, 1 hora antes del partido entré justo en el instante que ingresaban los jugadores y dirigentes que acababan de llegar en el micro al Estadio Carlos Goyenola. Hablando con un dirigente y con otro, todos me dicen que no esperan para hoy gran cantidad de gente de Merlo, pero que para el domingo sí salen 2 combis. Así que solo, solito mi alma, con el amigo Fernando que hace una página del Depo, nos quedamos mirando las alternativas del cotejo entre el conjunto local y mi querido Deportivo Merlo. Antes de comenzar el partido pude tomarme una foto con las copas en juego adentro de la cancha, en donde le digo a Fer: sacame una foto con la Copa antes de que vaya a las vitrinas del Parque San Martín.
Partido entretenido en donde Merlo siempre fue más que Tacuarembó a pesar de que a los 6 minutos el árbitro inventa un penal insólito a favor del local, cuando el zaguero Tucker despeja con una pifia una pelota y sin ningún tipo de intención le paga en la mano dentro del área. El mediocampista Aldo día cambió por gol con un remate a la izquierda del arquero cuando este se había arrojado hacia el otro palo. A partir de ahí comenzó un trámite en donde Merlo estaba nervioso por la injusticia del pito y la locura duró 10 minutos, exactos hasta la expulsión de Diego Sequeira por una entrada muy fuerte de atrás. En ese instante afloraron la personalidad del capitán Leonel García, quien le habla al árbitro diciéndole vos ponés nervioso al pibe cuando cobraste mal, no ves que es un juvenil y su esposa tuvo familia hace 15 días, si vos cobrás bien esto no pasa; a eso se sumó la voz de Felipe desde el costado de la raya, gritándole a sus jugadores ustedes todos tranquilos y callados solo habla Leonel con el árbitro. A partir de ese momento Merlo se tranquilizó y de a poco fue tomando el control de las acciones, hasta que a los 30 minutos el Cuty Melián le pone una pelota en cortada a las espaldas de los centrales, para que Casino con una vaselina ante la desesperada salida del arquero local, gritara el gol adentro de la cancha y se escuchara en todo el estadio que quedó enmudecido. Merlo siguió con su juego dominante sobre el rival y así se fueron al descanso.



La gente que se vino desde el Parque San Martín se hace presente con todos los trapos (click para agrandar)


Apenas comenzado el segundo tiempo, a los 3 minutos el zaguero Tucker tuvo su revancha, al darle con un soberbio cabezazo al balón que venía del corner y ante una mala salida del arquero, el 2 a 1 a favor de los de la Banda Azul. A partir de ahí, Merlo jugó su partido, estaba con un hombre menos y en ventaja, por lo que con dos líneas de cuatro bien compactas, aguantó el partido y siguió siendo superior a su rival que casi no lo inquietó en todo el segundo tiempo. Así se cerró la primera semifinal del cuadrangular.

martes, 27 de julio de 2010

Sí, Diego.




Sinpasto, Sidieguista desde siempre.

lunes, 19 de julio de 2010

Derbys

En el post de hoy vamos a hablar de un condimento infaltable en el fútbol: los clásicos. ¿Qué es un clásico? Es el partido que no queres perder, ese del que te fijas en seguida en que fecha cae apenas sale el fixture, donde no importa el cómo y solamente importa el resultado, aunque sea medio a cero. El clásico hay que ganarlo.

¿Qué es lo que transforma un partido común en clásico? Tradicionalmente fue la cercanía geográfica entre dos clubes, la disputa por el barrio; también se llega a estadodeclásico (?) cuando dos clubes se cruzan siempre en instancias decisivas (promociones, finales, reducidos) y siempre pasa algo (expulsados, que termine 5-5, alguna gallineada o alguna heroica). Últimamente, la posmodernidad (?) hizo que se considere como clásicos aquellos encuentros cuyos simpatizantes se hacen fama de hombría, proliferando el tiro-dos-piedras-y-me-busco-en-policiasenacción siendo el ejemplo más acabado Boca-Chaca, o por qué no Lafe-Chicago y, con un poco más de historia, Cole-Excursio. En la tele hablarían de este último estadio como “la cultura del aguante” y seguramente lo relacionarían con la pobreza en el segundo cordón del conurbano, acá nos limitamos a decir que la manija de la prensa también hace lo suyo.



El plantel que arrasó con la D en el 87 y depositó al naranja en la C.


Considerando estas nociones, estamos capacitados para hablar de Yupanqui y Lugano. Clásico del barrio de Villa Lugano y de la Primera D.
La cancha de Lugano está atrás de la Estación de Tapiales, en La Matanza, sin embargo su sede social se encuentra en el barrio homónimo, en la calle Cafayate, frente a Estación Lugano y exactamente a diez cuadras de la sede de Yupa, ubicada sobre la calle Guaminí y que se puede ver desde la Autopista Dellepiane. En tanto, el trapero hace de local en cancha de Riestra, atrás de la cancha de San Lorenzo.
El naranja registra un paso por la C, pero Yupanqui jamás traspasó la frontera de la categoría más under de AFA. De esta forma, siempre se enfrentaron en la D, con (siguiendo los datos de la web de Luga) 13 victorias oranges (?) y 49 goles frente a 10 triunfos de Yupa y 45 goles. Empataron 11 veces. Desconocemos hasta que año esta actualizado el historial.



No son las ruinas Incas, es la gente del trapero copando Tapiales.



Así, Lugano-Yupanqui es la figuración de un clásico autóctono de barrio en la última división de ascenso, con una infraestructura básica y pocos hinchas que se comen los codos ante cada nuevo enfrentamiento, porque lo que se pone en juego es el hecho de caminar con la frente en alto por el barrio, pese a que difícilmente se crucen dos hinchas de Yupa y Luga por las calles.

viernes, 9 de julio de 2010

Leyendas: Garrafa Sánchez.

Una vez leí que Garrafa era un bohemio del futbol. Creo que no hay mejor definición.
Sino preguntale a Bilardo, que quedó impresionado por su nivel en un amistoso jugado entre Laferrere y Boca. Sin embargo, al verlo llegar en moto dudo, y cuando lo pasó a altísima velocidad una vez terminado el partido, el doctor decidió que era demasiado diferente para estar bajo sus órdenes.

Tuve la suerte de verlo jugar en el regreso a su querido Lafe. Era en la cancha del villero. Fue uno de sus últimos partidos y entró en el segundo tiempo. Creo que estaba mal de estado físico o recuperándose de esas lesiones que tanto lo jodieron, la verdad, no sé. Lo cierto es que en menos de 20 minutos enloqueció a toda la defensa rival. Y esto no es un decir. Garrafa agarraba la pelota unos metros delante de la mitad de cancha (se había tirado como una especie de wing derecho) y entre su velocidad y su gambeta hacia desparramar almas por la reducida cancha del verde. No me acuerdo como terminó el partido. Creo que el local perdió. Es más, creo que lo olvidé al poco tiempo, porque lo que en verdad me quedó en la retina fue la magia de Garrafa Sánchez, su desfachatez para encarar, encarar y encarar. Si el Real Madrid tiene a Europa en su ADN, el enganche calvo tenía el arco de enfrente. El arco de enfrente y el potrero.

Fue un jugador emblema del ascenso. Quitemos de discusión que por los suelos con escaso césped pasó gran parte de la carrera. Garrafa era un jugador de futbol en estado puro (como así lo caracterizó el gatito Leeb), un jugador que no especulaba, que iba al frente sin mezquindades. No importaba si el empate servia, él quería jugar al fútbol. Sea en Laferrere, el Porve o en Banfield. Pero siempre al fútbol.

martes, 29 de junio de 2010

La catedral de la Barranca

Saquémonos la máscara. Sí, se entiende que el admirador del ascenso puede ver belleza en un vestuario con la pintura descascarada, en un banco de suplentes similar a una lata oxidada o en un tablón podrido con moho. Pero también es cierto que hay varios estadios en nuestro ascenso que parecen baldíos con años de abandono.
Dentro de esta realidad, la cancha de Argentino de Quilmes es un lujo.

Y en esta opinión se admite la absoluta subjetividad del que escribe. Hay algo particular en la cancha del mate que me atrae, es como si cada cosa estuviera en perfecta armonía. Será el mástil al costado de la platea o las dos populares de tablón con buena altura, cuya parte superior está adornada con chapas cuyos colores son los mismos que los del Argentino. No sé.

Lo que si sé es que la platea tiene una gran responsabilidad en todo esto. Debe ser una de las pocas plateas techadas del ascenso, pero lo maravilloso es que es techada a la vieja usanza, es decir, onda los estadios ingleses. Esto es una paradoja; ya que el mate, considerado como uno de los clubes más criollos de nuestro fútbol, tiene como curiosidad un rasgo típico del football english (?)

Hoy hinchas y dirigentes están viendo si cumplen el sueño de tener el estadio de cemento. Espero se les de, como también que no desaparezca el aura que rodea los tablones mates.

jueves, 17 de junio de 2010

Leyendas: Darío Dubois, el último héroe maldito del ascenso.

Inaguramos nueva secciòn, dedicada a los que dejaron su marca. Y lo hacemos con un jugador inolvidable.


Eterno jugador de la última categoría del futbol nacional, Dubois tuvo ese condimento tan especial que hace a las personas extraordinarias. Dubois era diferente.

Fue su amor a la música lo que lo impulsó a formar parte de un grupo que hacía temas de Vox Dei, Tributo Rock, donde casi todos los integrantes eran jugadores de la D.
Lo que le encantaba era el metal duro, podrido. Por eso, una tarde de sábado decidió (jugando para Midland, en el clásico contra Argentino de Merlo), pintarse la cara al mejor estilo Kiss, para darse ánimo él, y para darle cagazo a los contarios.
La AFA (como siempre le pasa a las Instituciones con los diferentes) no lo entendió, no le gusto, creyó que era mala imagen para la D (parece que los dirigentes de AFA no saben de los sueldos miseria de los jugadores o de la infraestructura de los clubes de la D) y a las pocas fechas Dubois se vio obligado a no maquillarse más.

Sin embargo, no fueron las afinidades musicales lo que lo hicieron diferente a Darío. Esto era solamente un complemento. El defensor central era una persona de códigos de esos que se aprenden en el barrio. Nunca tranzó con nadie, pese a que su situación económica siempre fue la de un jugador razo de la Primera D. Es decir, jugar para el viático, y otra changuita para parar la olla.
Ejemplo de esto puede ser aquella vez que, jugando en Lugano, decidió embarrarse la remera naranja, para que así quede tapada la publicidad. El sponsor había prometido 40 pesos por partido ganado. Lugano llevaba tres ganados al hilo y los jugadores no veían la plata. Dubois, fiel a su espíritu, hizo lo suyo. “Yo usaba esa plata para viajar”, manifestó una vez.

En otra ocasión, a la segunda falta del aguerrido 6, el árbitro que lo dirigía contra Excurcio en el Bajo Belgrano, lo echa por doble amonestación; pero al hacerlo, se le cae plata del bolsillo. Eran 500 pesos, y Dario se tiró de cabeza para agarrarlos. Cuenta que lo corrieron todos: dirigentes, la terna arbitral, la cana, jugadores. En la manga encaró al arbitro y le dijo: “a vos te dieron esta plata para echarme, hijo de puta”. Tuvo que devolver la guita porque sino “me daban como 20 fechas”.
Así era Darío Dubois, un eterno jugador del under, que no le cabía ninguna, un seis que iba más al frente que planteo de Bielsa, pero que, según él, no le gustaba el fútbol. En fin, un tipo que trasciende el mero cartelito de “personaje”, para convertirse en ícono de nuestro ascenso.

Darío dijo chau muy pronto. La vida le saco la roja, y esa hija de puta no es como el futbol. No siempre da revancha al próximo sábado.
La changuita de Darío era ser sonidista en una local de Casanova. A la salida de su trabajo lo asaltaron y lo hirieron en una pierna y en el estomago. Ni Victoriano Arenas (club donde se desempeñaba en aquella época), ni la AFA bancaron la intervención quirúrgica. Luego De 10 días, Dubois murió.
Salió en pocos medios y Tyc no hará una publicidad al estilo “tyc y los codigos”, con nuestro querido Dario. Sería demasiado careta para él.
Lo que nos queda es su legado. La de un tipo que nunca fue contra sus ideales y que vivió como quiso, cosa envidiada por muchos en estos días.