Estaba todo armado. El homenajeado, la cancha hasta las muelas, los trapos de Villa San Carlos colgando (?) y aunque nada pudo restarle emoción a la jornada, hubo algo que no cuadró. El equipo visitante fue el que terminó festejando y el team del homenajeado,
Cambaceres, perdió el encuentro. ¿Será entonces que los partidos despedida deben ser los típicos “los amigos de x” contra “el equipo campeón del 81”?. Puede ser, acá tampoco queremos quitarle merito a la honrable idea de Caldera de retirarse dentro de una cancha por los puntos en un torneo organizado por la AFA. En fin, como dice el título, aprovechamos el encuentro entre Cambaceres y Defensores Unidos de Zarate en el que
José Luís Calderón se retira de la actividad para hablar un poco de
Gustavo “Turco” Pontelli, quien si tuvo una despedida del futbol de las tradicionales, es decir, entre amigos y ex compañeros de ruta.
El turco inició su carrera en el final de los 80’, en JJ Urquiza, donde ya se destacaba su gambeta impredecible. Luego tuvo un paso por Velez, Pero fue en
San Telmo donde enamoró a propios y extraños con su gran habilidad. Era un distinto, pero nunca perdió la humildad fuera de la cancha. Regó con su gambeta innumerables canchas del ascenso, enamorando a todos los candomberos, pero también a hinchas rivales, que no podía creer como se llevaba la pelota atada al botín, entre pozos de canchas en mal estado (en esto Caldera debe coincidir…) y patadas de los rivales.
El Turco, la diez, la casaca de Telmo. Nada más para agregar. Según reza la
grandiosa página de telmo, con el equipo de la Isla Maciel jugó ininterrumpidamente entre la temporada 93/94 hasta la 00/01, cuando fue transferido a Tristán Suárez. De ahí se fue a jugar a Excursionistas y terminó su carrera en JJ Urquiza, en la temporada 04/05. A fines del 2006 se organizó su despedida. El encuentro fue en la cancha de Barracas Central y el partido se jugó entre
Los amigos del Turco (donde había jugadores con mucho rodado en el ascenso como Seba Abeledo o Unzurrunzaga) y el
San Telmo de ese año. Pontelli jugó para sus “amigos” y, obviamente, se llevaron la victoria por 4 goles a favor y ninguno en contra. O sea, una verdadera fiesta, donde el homenajeado disfrutó cada minuto.
De esta manera se despidió un jugador amado por los candomberos y querido por todo el ascenso, con una habilidad poco vista por el under futbolero, lo que llevó a que sea reconocido como el “Maradona de la B”.